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Vinos de islas: presente y futuro en la copa

 

En una cata celebrada en Tenerife, la sumiller argentina Paz Levinson, hoy al frente de la sumillería del grupo Anne-Sophie Pic en Francia, moderó un encuentro con tres productores clave de la Macaronesia: Jonatan García Lima (Suertes del Marqués, Tenerife), Roberto Santana (Envínate, Tenerife) y António Maçanita (Azores Wine Company, Azores). Levinson relató la dificultad de introducir vinos extranjeros en el mercado francés, donde las cartas siguen dominadas por referencias locales, y cómo los vinos de islas –con un 30% de presencia en algunas de sus cartas– se han convertido en una puerta de entrada para España y Portugal en restaurantes de alta gastronomía. Los ponentes coincidieron en que el atractivo de estos vinos no se basa en un marketing agresivo, sino en una autenticidad sustentada en viticultura tradicional, pie franco, secano y suelos volcánicos extremos.

Se cataron blancos de Tenerife elaborados con listán blanco procedentes de La Orotava y Los Realejos, donde el cordón trenzado y las viñas centenarias permiten vinos de gran tensión, baja graduación y fuerte impronta del terroir. García Lima subrayó el potencial histórico del valle, antaño centrado en el granel, y cómo hoy esas viejas viñas volcánicas están dando algunos de los grandes blancos de España. Desde Azores, Maçanita presentó un vino de la variedad Arinto dos Açores procedente de viñedos casi a nivel del mar en la isla de Pico, plantados entre rocas y azotados por la salinidad, donde la combinación de suelos volcánicos jóvenes y proximidad oceánica se traduce en una mineralidad medible y una profundidad poco habitual.

En el terreno de los tintos, Santana mostró el papel de la listán prieto en Tenerife y su parentesco con variedades americanas como país y criolla chica, reivindicándola como uva de futuro por su resistencia al calor, moderación alcohólica y taninos flexibles. Levinson conectó este trabajo con el redescubrimiento de criolla chica en Argentina y país en Chile, destacando la dimensión transatlántica de estas cepas históricas. Maçanita, por su parte, defendió la tinta negra de Madeira, mayoritaria en la isla pero tradicionalmente relegada, demostrando que, con reducción de rendimientos y vinificación precisa, puede dar tintos finos, ahumados y longevos. Jonatan García cerró el bloque tinto con un listán negro de la parcela La Suerte (antiguo El Ciruelo), un viñedo de altura en La Orotava cuyo estilo austero, de tanino firme y perfil que recuerda al nebbiolo, refuerza la idea de que las variedades locales canarias pueden generar vinos de guarda de talla internacional.

Como hilo conductor, Paz Levinson insistió en el papel de la educación en sala, en la necesidad de inspirar a equipos y clientes con vinos que expresen patrimonio y territorio, y en cómo estas pequeñas producciones insulares, pese a su escaso volumen, pueden cambiar la percepción global de países enteros al ofrecer una imagen distinta de España y Portugal.

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