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“El tiempo y la incertidumbre, claves del gran vino”

El congreso quedó inaugurado con la intervención de Benjamín Lana, quien articuló su discurso en torno a una idea central: el valor del tiempo en la vida y en el vino. Tras agradecer al Cabildo de Tenerife y al equipo organizador, subrayó que los grandes vinos, como las cosas verdaderamente singulares de la existencia, solo se construyen con tiempo y paciencia, en contra de una sociedad que lo quiere todo deprisa. Recordó que el vino enseña humildad: no todo depende del ser humano y es necesario aceptar la incertidumbre si se aspira a una felicidad razonable. Defendió que la naturaleza no es un simple decorado, sino una maestra que obliga a aprender a mirar, escuchar y colaborar, algo que conocen bien quienes trabajan en viñedos y bodegas.
También reivindicó la identidad y la experiencia en el mundo del vino, resumida en miles de “corchos” abiertos a lo largo de una vida. Para cerrar, recurrió a la idea de que el tiempo solo se conquista con tiempo, enlazando pasado y futuro en la creación de grandes vinos, y dio la bienvenida oficial al congreso.









